Es un fin de semana triste para la literatura porque a los 93 años se apagó la llama de Angélica Gorodischer, una figura luminosa para las letras y en especial para la ciencia ficción, género que cultivó como pocas en nuestro país. “No quiero morir en terapia ni en un sanatorio. Espero hacerlo en mi cama, tranquila, con alguien que me agarre de la mano. Tampoco quiero un velorio, y sí ser enterrada en un cementerio jardín, con flores, en un cajón ordinario, que se pudra pronto”, había expresado en una carta. Y fue con esa placidez con la que se despidió, en su casa de Rosario.
Pero Gorodischer no era rosarina, sino porteña, nacida el 28 de julio de 1928 y bautizada Angélica Beatriz Arcal. De su madre, que era poeta, heredó el nombre y la pasión por la escritura. Dejó entonces una obra vasta, conformada por novelas, libros de cuentos y relatos biógraficos, por ejemplo el publicado en 2011 (“Diario del tratamiento”) en el que narró su lucha contra el cáncer. Estudio en la Universidad del Litoral -sin completar la carrera- y fue bibliotecaria; también conferencista y docente. En 1988, gracias a una beca Fulbright, participó en el International Writing Program, de la Univesidad de Iowa.
En 1965 apareció el primer libro de Gorodischer, “Cuentos con soldados”, y dos años después vio la luz su primera novela, “Opus dos”. La colección de relatos “Trafalgar”, de 1979, sigue la estela de Trafalgar Medrano, un personaje de Rosario que protagoniza aventuras en planetas lejanos. Y 1983 fue el momento de “Kalpa Imperial”, novela clave en el proyecto de escritura de Gorodischer, ya que con el tiempo fue traducida al inglés por Ursula K. Le Guin, referente mundial de la ciencia ficción. Fue la puerta de acceso al mercado internacional y a un universo de lectores que colocaron a Gorodischer en el centro de la escena.
Otra arista de la riquísima personalidad de Gorodischer fue su militancia feminista. Organizó tres simposios sobre creación femenina en Rosario bajo el título “Encuentro Internacional de Escritoras” (1998, 2000 y 2002). Brindó además más de 350 conferencias, sobre todo sobre literatura fantástica y sobre escritura femenina. Desde 1967 fue miembro de jurados de diversos premios literarios en Argentina y en el exterior. En 2018 la galardonaron con el Gran Premio a la Trayectoria Artística del Fondo Nacional de las Artes.
Entre las despedidas, plenas de emoción, sobresale una frase del escritor Martín Felipe Castagnet: “el humor que Angélica Gorodischer tenía en su vida lo tenían sus libros, así como su inteligencia, su elegancia, su arrojo y su imaginación”.